Aurora hace el amor como las arañas, Es ávida y veloz y solo piensa en su propio placer. Empuja, aprieta mi cara entre sus brazos y enseguida empieza a gemir con los ojos en blanco, el rostro disuelto por el goce. No puedo mirar su cuerpo: es blando, inflado, como relleno de algodón. De todos modos la prefiero a cualquier otra mujer por que ella sabe lo que quiere.
Ricardo Piglia: la caja de vidrio.

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