domingo, 26 de febrero de 2012
El momento de arrojarse ha llegado y yo me paseo con cuervos negros a la espalda y fumo como desquiciado un cigarrillo tras otro. Prendo la televisión como el poema en llamas, como la perfecta desolación que siento en los costados de mi pecho y que ya no me pertenece. Abro las cosas, desato los bares, rompo el aullido del día con un puñado de sonrisas fingidas y tapadas de los ojos. La poesía ya no me pertenece. La puta poesía se masturba en mi baño por que ya no soy capas de complacerla. la puta poesía se va de mi casa y se prostituye en las calles y a veces folla y me miente y casi no me entero de lo que sucede cuando estoy en otros lados.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario