Duermo solo, como la palabra asesina,
al lado de todos a los que les dijeron ADIOS
cuyos ojos se deshacen en mis manos
duermo con la palabra asesina,
hago el amor con perros echados a patadas de antiguas casas
perros dueños de la basura de las ciudades.
Duermo con las palabras asesinas de tu mente
con la telepatia pálida de las voces de tu cabeza
por que el tiempo que cantaba placido
se lleno de tierra y tormentas iniguales
por eso mis manos sucias,
por eso mis suicidas al rededor
de otro de mis cadaveres.
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