Corregí mi cadera el día de mi cumpleaños, corregí mis puños por que en ellos habia muertos y tenian bastante hambre, corregí el silencio de mi habitación y lo pinté de negro. Corregí tus labios por que en ellos la voz de mis besos ya no cantaba. Corrijo y corrijo cuando corro y cuando me acuesto y no puedo dormir, la correción, sin embargo, no siempre es la correcta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario