jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Quién me ha salvado de este ayer que traigo hoy? Nadie, respondo como una canción inolvidable. Una canción que abre una época. O una vida. O un teorema del cual sería mejor no escapar. ¿Quien despreocupa a esas voces que despuntan como montañas en la niebla? Y el viento corre escribiéndolo todo.  Como surge el olor a pus de mi corazón abierto. Desmaquillo mi zona blanda, que es el teorema y la enfermedad incurable. Aprendo a reunirme con el invierno en las esquinas de los bares. Grito ¿Quién? y mi voz sale corriendo. Le he echado la culpa al fantasma que era una sonrisa y vestía de blanco. Que se columpia del lado mas delgado de la luna flaca. Luna anoréxica. Luna suicida. Luna que es mi hija y que aún no ha llegado al vientre de mi mujer.

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